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Feliz 2014! Lleno de sueños y éxitos

Te deseamos siempre lo mejor!

Te deseamos siempre lo mejor!

Recibe desde RutaDiamante nuestros más sinceros deseos de éxito y prosperidad en este año 2014 que recién comienza, que sea un año de mucha unión familiar, comprensión, paciencia y sobre todo perseverancia y valentía para luchar por tus sueños. TU TE MERECES LO MEJOR DEL MUNDO, así que VE y RECLAMA con tu ejemplo, con tu constancia y con lo mejor de tí lo que el universo te tiene guardado.

Mucho éxito y nos leemos pronto en nuestro próximo artículo.

 

 

 

La historia del Bambú

Hola a todos y todas, he querido compartir con ustedes esta reflexión que me recomendó mi buen amigo, líder y socio de negocios Jeremías Álvarez, me pareció espectacular y quise ponerla para aquellos que la necesiten tanto como yo, es simplemente una historia para recordarla siempre 🙂

Es impresionante saber cómo crece el bambú

Es impresionante saber cómo crece el bambú

La Historia del Bambú

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad,este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que “en tanto no bajemos los brazos” ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…

Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…