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El que persevera, alcanza!

No te rindas!

No te rindas!

¿Alguna vez has sentido fracasar en el intento? Seguro habrás pasado noches sin poder dormir, sólo pensado en abandonar la partida sin haber ganado. Pero… ¿Cuántas veces has disfrutado el placer de alcanzar lo que te has propuesto después de vencer cientos de obstáculos que se atravesaron en tu camino?

En la vida se disfrutan mucho más las cosas que conseguimos siendo emprendedores y perseverantes. Lo que se gana sin esfuerzo suele irse más pronto de lo que podemos imaginar o simplemente carece de valor y lo empezamos a olvidar.

Un emprendedor busca constantemente el cambio a partir de las oportunidades, no se atasca esperando una fuente amplia de recursos económicos para iniciar un proyecto, simplemente explota sus habilidades, se apoya en la innovación y siempre le coloca pasión y actitud positiva a lo que seguramente será sustento para su vida.

¿Y si fracaso? ¿Y si no veo la cumbre de mi objetivo?

Ahí es donde hará presencia la perseverancia. Siempre habrá obstáculos tratando de impedir el ascenso, está en tus manos rendirte o vencerlos para seguir subiendo.

¿Has observado cómo trabaja la hormiga? La hormiga es uno de los ejemplos de perseverancia más importantes que nos regala la naturaleza. Transporta un granito de arena a la vez, va y regresa sin detenerse para edificar. Muchas veces la lluvia echa a perder lo que ha logrado… Pero la hormiga es perseverante y vuelve a empezar.

Edison dijo: "No he fallado, solo he conseguido 10 mil maneras diferentes para que mi invento no funcione"

Edison dijo: «No he fallado, solo he conseguido 10 mil maneras diferentes para que mi invento no funcione»

Miremos otro ejemplo, Thomas Edison, el creador de la bombilla eléctrica, probó más de seis mil sustancias hasta dar con la que sería útil para finalizar su creación. Tal vez en algún momento pensó que no iba a encontrar la sustancia indicada, aún así perseveró y lo logró.

Nadie dice que sea fácil emprender algo en la vida y hacer frente a todos los cambios que esto trae, pero nunca se nos da una carga más pesada de la que podemos soportar. Ante cada dificultad el ser humano es capaz de desarrollar una nueva habilidad que le permite superar la situación negativa, es cuestión de intentarlo y no caer ante el primer obstáculo.

¿Qué sería mejor, sentir frustración por no intentar nada o desánimo porque está costando más trabajo del que imaginaste? Me quedo con la segunda opción!

Piensa en algo que desees lograr y empieza a materializar esa idea. Hazte preguntas como estas ¿Qué necesitarás? ¿Con qué cuentas? ¿Cuánto tiempo podría llevar? Ahora visualiza los posibles obstáculos que se pueden presentar y evalúa desde hoy las soluciones con las que los podrías esquivar o derrumbar, así estarás preparado para hacer frente a casi todo lo que te podría desmotivar si llegara a salir mal.

Lo más importante es comenzar y tener claro a dónde queremos llegar.

En ocasiones nos acomodamos tanto a nuestra simple cotidianidad que nunca escuchamos esa voz que con frecuencia nos invita a explorar, a salir del conformismo para crecer más… Esa es la voz que debemos escuchar y la que nos debe guiar.

Emprender y perseverar, dos palabras que encierran grandes esfuerzos y de cada esfuerzo mucho podemos cosechar.

El éxito es posible para aquellos que creen en la belleza de sus sueños

El éxito es posible para aquellos que creen en la belleza de sus sueños

Empecemos a creer más en nuestros sueños, a edificar más como la hormiga y a intentar las veces que sean necesarias para acercarnos un poco más a nuestra meta final.

Si es necesario, iniciemos con objetivos pequeños y luego buscamos algo mayor. Con cada triunfo y cada fracaso creceremos más. Todo se convierte en experiencia y cada vez que logramos levantarnos caminamos con mayor firmeza, tenacidad y voluntad.

Siempre inicia, tropieza y vuelve a intentar. De eso se trata la vida…

¿Qué hacer con las críticas y el qué dirán?

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Comentarios ajenos… El Qué dirán!

Una de las variables sociales que afecta nuestra conducta es el miedo al qué dirán, una especie de rostro de mil caras, con cientos de ojos vigilantes que pueden impedirnos crecer y expresarnos libremente. Ser esclavo de la opinión ajena, es una opción, y la otra, es liberarse de su yugo.

En el lapso de la vida, cada persona toma millones de decisiones, muchas de las cuales pueden desagradar a quienes les rodean. Esto hace necesario aprender a resistir o sobrellevar las opiniones de otros sobre nuestra vida.

Aunque es algo relativamente normal opinar sobre la vida ajena, existen personas cuya diversión principal parece ser juzgar el comportamiento de los demás. A quienes integran este grupo, el escritor Robert Ringer los ha catalogado como los «moralistas absolutos«, y afirma que de ellos, hay que defenderse.

El moralista absoluto es una fábrica de críticas, alguien quien invierte gran cantidad de tiempo y energía diaria en intervenir en la dinámica de vida de sus semejantes con la idea de que puede o debe mejorarla. Incluso a espaldas de estos. Por lo regular, hasta le pone sobrenombres a las víctimas de sus destructivos comentarios. Lamentablemente, su iniciativa suele resultar muy venenosa, vertical, reduccionista y exageradamente moralista, juzgando y sentenciando a los demás desconociendo las realidades que les rodean.

Este perfil de crítico de calle, puede reconocerse por su interés en la vida ajena, por la astucia con la que protege su información privada, haciendo de ella todo un misterio, mientras busca conocer los detalles de la vida de quienes le rodean. Su arma es la crítica, pero al ser detectado, justifica su compulsión crítica con argumentos “racionales”. Tiene habilidades para mostrarse necesario y persuasivo, y muchos caen en su trampa, sin comprender que no tienen interés de ayudar, sino de destacar a través de la crítica perenne las supuestas debilidades o errores de aquellos a quienes eligieron como blanco de sus comentarios.

Este tipo de personas pueden anularse evitando hablarles, negándonos a darles nuestra información y en última instancia, pero no la más deseable, confrontándolos. Con ellos, conviene ser cautelosos y prudentes, no contar errores, travesuras, fracasos o proyectos, pues en seguida se lanzarán a dar opiniones no solicitadas.

También para reducir el temor al qué dirán, usted puede tomar la decisión de adaptarse, de actuar tal y como se espera que usted lo haga, pero debe estar consciente de que esta estrategia puede restarle autenticidad, congruencia y felicidad. Adaptarse, generalmente es una decisión inteligente, que nos permite conocer las variables reinantes en cada contexto y seleccionar las respuestas adecuadas, pero debe ser transitorio y circunstancial, para no vivir falsamente y en consecuencia «morir por dentro». Muchos intentos he realizado a través de los años y la experiencia ha sido poco alentadora, por ello, tenga mucho cuidado al adaptarse. Utilice la Inteligencia Emocional y el control mental.  El principal esfuerzo ha de convertirse en una maestría del ser interior.

Las personas demasiado sensibles a la opinión pública, se ven limitados de desplegar su potencial y de tener actividades que expongan sus errores o defectos. Olvidamos que siempre seremos objeto de comentarios y críticas sin importar que tan bien hagamos las cosas. Recordemos que la percepción de cada ser humano tiene más que ver con su historia de vida que los eventos que percibe. Cada uno de nosotros vive en un mundo virtual, su mundo, la forma como ve las cosas.

Para ir más allá del qué dirán, necesitamos madurar, descubrir lo que somos y vivir de acuerdo a ello, sabiendo que las personas temen a lo que es diferente y tienden con frecuencia a criticarlo. Aun así, debemos buscar y encontrar nuestro propio camino, nuestra luz personal e interior. No en vano la naturaleza hizo a cada ser distinto y nos dio, además, el poder de elegir.

Es natural que las personas hablemos de otros, y muchos de esos comentarios resultan de utilidad, pues nos brindan ángulos y perspectivas de las que carecíamos. Pero al final del camino, en la soledad del individuo, cada uno debe seguir decidiendo a pesar del qué dirán.

Si no podemos evitar los comentarios, aprendamos de ellos y tengamos la tolerancia de comprender a los demás. Es imposible complacerlos a todos, pero sí podemos demostrar inteligencia y amor como reacción ante lo que está fuera de nuestro control.